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Gran Neron domador de Leones

Hola.
Tal parece que desde hace bastante tiempo, mis amigos de cola larga y orejas puntiagudas, no se han tomado la tarea de escribir y contar sus aventuras.
No me parece algo tan raro, pues es bien conocido que los gatos suelen ser muy reservados con respecto a las cosas que acontecen en su vida.
Comenzare por presentarme, soy Nero. Un nombre pequeño para un perrito pequeño.
Soy el único de mi raza, por lo que no se preocupen en buscar en las veterinarias un ejemplar semejante a mi.
Mi madre una chihuahua, tuvo el buen gusto de buscar un padre misterioso que proporcionara la apariencia necesaria para tener hijos únicos.
Nacimos tres hermanos, dos perritos y una perrita. Todos panzones y llenos de pulgas.
Como yo era el mas pequeño y débil, las pulgas me atacaron con mas ganas y me dejaron las orejas muy muy picadas.
Cuando la funcionaria de la sociedad protectora de animales paso a buscarnos, mi hermana ya había sido entregada a una vecina. Un canadiense que acompañaba a la señora se enamoro de mi y quiso inmediatamente llevarme a su país, pero debido a la lamentable apariencia de mis orejas, considero que probablemente tendría problemas para llevarme.
Así fue como mi hermano se marcho para Canadá y desde entonces no lo veo.
A mi me llevaron a la veterinaria donde fui de inmediato entregado a mi nueva familia.
Durante mis primeros días, me toco vivir con Lukas, Princesa Celeste y una perrita llamada Osita.
De Lukas aprendí muchas cosas importantes para todo gato, tales como orinar sentado, defenderme arañando, acorralar a mis presas lentamente antes de atacarlas, saltar de un punto a otro...
Lo malo, es que soy un perro, pero me comporto como gato a veces.
Luego les contare todas las cosas que me ocurren.

Mi madre humana (por Lukas Orión)


Hoy les voy a contar acerca de alguien muy especial: Mi mamá humana.
Anteriormente les había contado de cuando nos conocimos. Yo estaba muy pequeño y ella muy necesitada.
Ella tiene un gran corazón. Cuando pequeña quería estudiar veterinaria, pero al llegar a la universidad entró a algo de nombre misterioso “Ciencias actuariales”.
Lejos de la veterinaria, pero muy metida en los números y cuentas, envidiaba la relación que tenía mi tía con su amada Mirrusca.
Al misteriosamente desaparecer la gata, mi mamá vio nacer una necesidad de lo que ella llamaba un gat@.
Cuando me encontró, llevó a casa y decidí darle la oportunidad de cuidarme, yo no sabía que ella nunca se había encargado de modo directo, de la crianza de un animalito y mucho menos un gatito tan pequeño como yo.
Armada con los conocimientos adquiridos en el Animal Planet y una que otra búsqueda en Internet, se emprendió a la tarea de criarme.
Si en algún momento dudó que pudiera hacerlo, una llamada telefónica la hizo tomar fuerzas para seguir. Cuando ella me estaba buscando llamó a varios lugares, de uno de éstos lugares la llamaron para informarle que tenían gatitos en adopción, mi mamá les dijo que tenía un gatito de casi tres semanas y que no necesitaba otro, la voz del otro lado le dijo: ¡Ah! Pero ése, no va a “pegar”.
Las palabras anteriores la llenaron de furia y a partir de ahí, cada día se convirtió en un triunfo.
Ella aprendió a limpiarme, a enseñarme a ir al baño.
Puso especial énfasis en advertirme que si me dormía con la cabeza metida en el tazón de leche, podía morir ahogado.
Me enseñó el modo adecuado de hacer un hueco en la arena, para luego hacer del “dos” y que después había que taparlo.
Aprendí a dormir con estilo en una almohada para mí solito.
Me permitió practicar elegantes peinados en su cabello.
Por más que intentó, no supo como enseñarme a asear mi piel y por eso huelo a lo que como.
Cuando empezó a preocuparse de que me iba a quedar mudo, pues no sabía hablar en gatuno y no podía pronunciar las palabras de humano, decidió conseguir ayuda profesional.
Así adquirió a mi institutriz: La Princesa Celeste.
Con muy buenas referencias dadas por el personal de “La Sociedad Protectora de Animales”:
· Gatita de tres meses y medio, única hembra de la camada.
· Funciona como compañera de juegos y cacerías.
· Además tolera perros.
· Habla gatuno, entiende el español y platica con fluidez el ruso.
· Sabe imponer medidas disciplinarias, sin llegar a la violencia.
Mi mamá continúa con mi crianza, la de las perras del patio y además con la de Celeste.
Ve a veces con temor y otras con orgullo como me transformo en más gato y menos humano.
Dice que soy rebelde, pero es que salí a ella, no nos gusta aceptar un NO como respuesta.

Postdata: En la foto aparecemos mi mamá y yo.

Mi mamá se integra a las rondas de la manada (por Lukas Orión)

Es la costumbre, en la manada donde vivo, que los miembros humanos, se marchan en la mañana a cazar y luego vuelven en la tarde.
Algunas veces la cacería fué exitosa y traen abundantes piezas, otras veces no lo es tanto y regresan con su cara con rostro de cansados y se marchan a dormir.
Pero mi mamá, había sido escogida por la manada para permanecer cuidándome a mí y a Celeste. Todo porque ella tenía algo llamado vacaciones.
Entonces cuando se marchaban en la mañana mi mamá y yo quedábamos en casa. En un inicio lo que yo hacía era dormir con ella, luego llegó Celeste y yo quería explorar mi casa. Mami corría detrás mío, pues tenía miedo que Celeste... ¿Me devorará?... ¡Que tonta mi mamá! Celeste es mi amiga.
Luego a mami se le quitaron los temores y siguió con su rutina habitual: Dormir.
Celeste y yo, aprovechamos nuestro tiempo en varias cosas, ella me está enseñando a cazar insectos y yo le estoy enseñando que puede salir del cuarto. La muy tonta tiene miedo de salir de la habitación y cuando va al baño, lo hace rapidísimo y regresa de inmediato.
Poco a poco ha tenido que ir aprendiendo a correr por la sala o subirse en los muebles, igual que yo.
Hoy mi mamá se levantó de madrugada a servirnos la comida del día, se bañó y arregló. Alistó un bulto (por supuesto bajo mi supervisión), desayunó y no se acostó a dormir la mañana.
¡Va de cacería!
Está muy claro, en éso es lo que anda.
Al salir le dijo a Celeste, que agradecía que ella estuviese ahí para cuidarme a mí, porque o sino no se habría podido ir tranquila.
A mí me dijo que no me comiera el papel higiénico usado, que no me metiera en ningún lugar de donde ella no me pudiera sacar y que ¿Me portara bien? en su ausencia.
Luego me miró y suspiró, me dijo que estaba muy orgullosa de mí, que aunque yo había resultado un gato muy travieso me quería mucho.
A Celeste le dijo que la compadecía y que le deseaba suerte conmigo.
Luego se marchó con el resto de los humanos y quedamos Celeste y yo dentro de la casa.
Aprovecharé éste rato para explorar mientras Celeste duerme, practicaré las técnicas de cacería.
Si mi mamá, que es la menor de los humanos ahora puede participar en las rondas de cacería...
Éso significa que probablemente Celeste y yo tengamos que hacerlo en algún momento. Élla es fenomenal cazando cucarachas, yo todavía no sé hacerlo.
Practicaré ahora que puedo.

Hoy estoy al mando de la casa (por Princesa Celeste)



He llegado a la cúspide de la confianza.
Hoy 6 de marzo del 2007, la manada me ha dejado al cuido de sus pertenencias.
Es un trabajo muy importante, para el cual por supuesto, estoy enteramente capacitada.
Hago mi lista:
  1. Lukas..........PRESENTE
  2. Sol................PRESENTE
  3. Selma...........PRESENTE

Por el momento estoy bien, un recuento de un gato y dos perras. A las perras las dejaré en el patio que cuiden y yo desde el sofá de la sala coordinaré.

Lukas, ¿Qué hago con Lukas?... ya sé, lo nombraré a cargo de la cacería de insectos. Al fín y al cabo es de día y no creo que salgan; con tal de tener tranquilidad, todo se vale.

El almohadón del sillón está en su lugar, la alfombra en medio de la sala, el rascador en la esquina y la comida servida, hay abundante leche, ya fuí al baño...

¿Qué más me falta hacer?

La terraza es trabajo de Lukas, el patio de las perras y yo coordino, coordino.

La verdad es que mejor me duermo un rato, al fin y al cabo las perras cuidaban la casa mucho antes de que yo llegara y Lukas ya se durmió.

Me quedaré con un ojo abierto por si algo llegara a pasar.

Que sueñen con los Angelitos.

De safari en casa (por Lukas Orión)

No sé si les ha ocurrido a ustedes, pero de repente estoy padeciendo de insomnio.
Me cuesta trabajo dormir mis 20 horas diarias. Es que estoy muy ocupado.
Anteriormente yo conocía únicamente la cama de mi mamá, y el servicio sanitario para gatos.
Pero ahora estoy descubriendo lugares y cosas nuevas.
Primero, mi vista ha mejorado, las cosas ya no se ven tan borrosas como antes y ahora ya aprendí a correr y estoy aprendiendo a saltar.
¡A que no se imaginan lo grande que es la casa!
Todavía no la conozco por completo. Utilizo la mayor parte de mi tiempo despierto, en tratar de explorar estas tierras desconocidas.
Si me pierdo, lo que hago es maullar y alguien de la manada se encarga de localizarme.
Me imagino que soy un gran león que busca una presa, me preparo y me lanzo sin dudar. Algunas veces,la presa se defiende y otras se queda inmovil a mi ataque.
Hay un animal de color rojo, que se pasa durmiendo en la cama de mi abuela, por más que le he dado miles de mordiscos, continúa día a día... pero no me he de rendir, algún día morirá.
El otro día, andaba de safari por la cocina, cuando ví que algo grande se acercaba a mí. Sigilosamente me preparé al ataque... y cuando menos se lo esperaba, atrapé el pie de mi abuela. Claro que sabía que era ella, yo solamente estaba practicando.
Ahora también descubrí que en la casa hay una gata "aristogática", la Princesa Celeste, dice ser rusa, pero yo no le creo.
Ella también juega, corre, salta, atrapa cucarachas y dice estar explorando la casa. Pero todavía no me quiere incluir en sus juegos... bueno, si lo hace, pero a mí me toca jugar del animal cazado.
Ella dice que como es mayor la tengo que respetar y que ella manda.
Cada vez me hago más grande, espero algún día ganarme su respeto o al menos me considere su amigo.
Por el momento mientras crezco, prefiero cazar de esos animales que no se mueven.
Las cucarachas no me llaman la atención, es que se mueven muy rápido y siempre me ganan.
Mi mamá se queja que ya no la dejo dormir en las noches. Ella no comprende que en la noche es el mejor momento de cazar y que si no fuera por mí, la semana pasada un animal la habría atacado. Yo lo ataqué con todas mis fuerzas hasta que dejó de moverse y me dormí tranquilo, en la mañana mi mamá se quejaba de que tenía muchos aruñazos en su brazo y me decía: "¡Lukas!".
La proxima vez estaré alerta para que no le pase nada.
Por éso he decidido realizar safaris tanto de día como de noche, es mi deber como el gato de la casa.

Un pasado misterioso (por Princesa Celeste)

¿Qué les puedo contar de mi vida antes de unirme a la manada de humanos?
¿Estará el mundo preparado para conocer mi pasado?
Algunas cosas es mejor que no las sepan ahora, las iran averiguando cuando ya me conozcan mejor.
Les contaré que antes de unirme a esta manada, un tiempo lo viví con mi mamá y mis hermanitos.
Nos fueron a perder a todos (incluyendo a mi mamá) y luego fuimos a parar en la casa de una buena mujer que ama los animales y que colabora con lo que llaman Sociedad Protectora de Animales. En ésta casa viví por mucho tiempo primero, porque estábamos enfermos y no nos podían dar en adopción y luego porque ya estábamos más grandes y no éramos fascinantes y tiernos gatitos bebés.
Cuando se es un gatito esperando un hogar, tener tres meses y medio es casi como ser viejo.
Con la intención de protegernos y hacernos más "adoptables" nos castraron a todos, incluyéndome a mí.
En una ocasión una muchacha llamó preguntando por gatitos, pero como consiguieron un gatito bebé (ése tal Lukas)ya no me adoptó.
A la semana siguiente, ésta misma muchacha llamó preguntando por una gatita joven y yo al ser la única gata de la camada, fuí la elegida.
Me metieron en un carga gatos y me llevaron a pasear en un auto, en medio de muchos pitazos y automóviles llegué a la casa de ésta manada tan singular.
Muchos humanos y un gatito bebé.
Otro día les cuento como tuvieron éllos que adaptarse a mi modo tan particular de ser, todavía no lo han logrado, pero me consta que hacen el esfuerzo.
Mi pasado, lo más obvio es que desciendo del gato de los zares de Rusia, se me nota que soy de la realeza, por éso mi título de Princesa antecede a mi nombre.

De como decidí vivir con mi nueva familia (por Lukas Orión)

Recién me acababa de decidir que era un buen momento para abrir mis ojitos, cuando ocurrió algo muy extraño...
Mi madre de pronto maullaba angustiada y yo trataba de buscar refugio en mis hermanos (¿Tenía yo hermanos?, no lo recuerdo), me sentía muy asustado.
Una mancha grande se acercó a mí y me atacó, yo maullaba lo más fuerte que podía, pidiendo ayuda a cualquiera.
Tenía apenas dos semanas de vida y ya me encontraba huérfano.
Ya no recuerdo como, pero terminé en una veterinaria, herido y solo.
En la veterinaria me empezaron a llamar Lukas y además me encontraron la herida, estaba en mi cuello. Probablemente un macho adulto, había intentado acabar con mi vida. Mi madre me defendió muy bien a como pudo, porque heme aquí que sobreviví el ataque.
Transcurría mi vida en ése lugar, poco a poco me recuperaba, cuando a los pocos días de mi llegada, un taxi se estacionó frente a la veterinaria.
Una muchacha tenía quince días desde que su gata de siete años había desaparecido de la casa y ya no podía soportar vivir un día más sin alguien que corriera con la cola levantada.
El veterinario le contó que me encontraba ahí, pero que estaba todavía muy pequeño, requería de mucho cuidado y además me debía seguir dando atención veterinaria. El doctor me entregó a ella y así me marché a lo desconocido.
Aunque estaba protegido y no tenía frío, el hambre, el miedo y el viajar en una cosa que se movía muy extraño me hicieron maullar llamando a mamá con toda las fuerzas de lo que daba mi voz. Tal vez ella podría escucharme y venir por mí.
Luego, está muchacha me dijo que ella sería mi madre de ahora en adelante y que mi nombre sería Orión.
Debido a que ella necesitaba de un hijo y yo necesitaba de una madre, decidí darle la oportunidad de cuidarme y ganarse mi afecto. A cambio de mi generosidad recibí tíos, tías y una abuela humana.
Así fué como empezé a vivir con ésta manada.